Opinión

De Perpiñan para arriba todas son suecas

Una pandilla de estultos quieren cargarse el turismo y las previsiones indican que este año vendrán 45 millones de turistas que dejarán un beneficio de más de tres billones con be de las antiguas pesetas. Y yo me pregunto, ¿vienen porque somos exóticos, porque somos fascinantes, porque somos diferentes? Vienen porque somos baratos. Con dictadura o con democracia, nuestra principal industria sigue siendo el sol. Todo lo demás lo hacemos para disimular.

Es una manera de hacer que hacemos, de fingir una actividad fabril y febril que no tenemos. Hay que parecer un país postindustrial y ponerse medallas en Estrasburgo, pero la verdad es que la pela brava que trae el turismo, es nuestro único ingreso sano, y de ahí chupamos todo el resto del año. Aquí nadie la clava de verdad, salvo los camareros y los macarras que atienden las necesidades de 45 millones de suecas en la edad tardía. Hay que comprar esmokings de camarero a todos los parados y lanzarlos sobre la Costa del Sol para que sirvan el dry a la sueca. La sueca alemana, me refiero, la sueca yanqui, la sueca inglesa, la sueca francesa, la sueca holandesa y hasta la sueca sueca, porque de Perpiñán para arriba todas son suecas, y de esos 45 millones de turistas una gran mayoría son mujeres, y de esa gran mayoría otra gran mayoría son mujeres solas, y de esta gran mayoría, otra gran mayoría son mujeres solas que han venido a ligar. O sea. Los del INEM, a servir paellas. Los jóvenes de la litrona y el paro intelectual, a hacer pasarela, entre Torremolinos y Benidorm, para que la sueca mítica y quincenal elija el chico de su vida por una semana.

Se dijo que La Habana de Batista era la casa de lenocinio de los yanquis. La España de Franco y todos esos chicos que le han sucedido es el serrallo masculino de la Europa de los fuertes, el Bundesbank y la sueca liberada. Aquí no tenemos bandoleros calabreses de Armani como en Italia, pero tenemos albañiles de Murcia que, bajo la camiseta de piel blanca y el encurtido de andamio esconden y manifiestan un alma de tres velocidades y cinco seguidos sin sacarla.

Seguimos siendo la España de Berlanga. Antes sólo marcaban paquete los toreros y ahora los toreros son los únicos que no lo marcan. Esto sólo pasa en España.

Por Marisa Arcas

@marisaarcas

9 agosto, 2017

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