Opinión

El objetivo común del separatismo, la izquierda radical y el islamismo: destruir España

Círcula en estos días por las redes sociales un vídeo sobre la ilegitimidad del proceso independentista catalán y que desmonta los argumentos del referendúm de maras en términos sencillos y sensatos.

Éste es un argumento clásico e irrebatible acerca del caso: unos pocos no pueden enajenar el bien de todos, no se puede disponer de la propiedad común por unos cuantos, toda decisión acerca de ésta debe ser consensuada entre todos, etc… El “título de propiedad” de la nación española pertenece al pueblo español en su conjunto y nadie puede adueñarse de él por su cuenta. La soberanía nacional no se puede trocear a gusto y paladar de algunos.

Esto es el abc de la cuestión. El caso es que esa pedagogía (la invocación de las reglas elementales e inviolables que rigen el Estado) ya está fuera de tiempo. Tanto los unos como los otros saben perfectamente lo que está pasando. Es el momento de la aplicación de la ley. Puede ser doloroso para algunos, o incluso para muchos, pero dura lex sed lex.

Por lo demás, no estaría de más recordar que los ríos se controlan hacia su fuente, no hacia su desembocadura. Es un principio de lógica elemental. Pero también es tarde ya para estas recriminaciones. En todo caso, podemos exponer una reflexión que viene al caso. Brevemente.

España tiene actualmente tres enemigos internos (que están dentro de sus fronteras). Estos son el separatismo (nacionalismos catalán, vasco, etc…), el izquierdismo (la izquierda radical) y el islamismo (el islam expansionista). Trabajan (juntos o por separados) para la destrucción de España.

Estos tres grupos han crecido y se han fortalecido debido a la tolerancia y debilidad de los distintos gobiernos y del desinterés y el desconocimiento de la opinión pública. Ésta es otra cuestión.

Estos tres grupos (ideologias) no son nuevos en el panorama histórico español. Son viejos conocidos y han dado ya pruebas de su auténtica naturaleza: su enemistad congénita con “lo español” (España y los españoles), su voluntad de “borrar” España y su objetivo no disimulado de sustituirla por otra cosa, totalmente antagónica a la identidad, la cultura y la idiosincrasia españolas.

Estas tres corrientes están actualmente en plena efervescencia activa para la consecución de sus fines. Estos grupos, distintos y hasta disímiles entre ellos, tienen puntos compartidos, además del odio a España, su enemigo común.

Examinenos. Todos estos grupos niegan la realidad española, la combaten y buscan destruirla. Todos ellos ya lo intentaron en tiempos históricos: no estamos pues ante una teoría, un proyecto novedoso, sino ante una realidad que se busca reeditar. No se trata de programas nuevos, sino de reediciones de regímenes antiguos.

Por orden cronológico: los musulmanes “borraron” a España durante siglos. Al final de una larga contienda, los españoles lograron expulsar a los invasores y restauraron a España. (El hecho de que en esas épocas no se hablara de españoles sino de cristianos no cambia nada a la cuestión). 1492 es la fecha fatídica para los moros (toma de Granada, culminación de la Reconquista, fin de la dominación musulmana).

Los nacionalistas catalanes supuestamente perdieron su independencia a mano de la España mesetaria (Castilla) como ocasión de la Guerra de Sucesión (1701-1713), cuyos últimos rescoldos son conocidos como la Campaña de Cataluña (1713-1714). Esa es la mitología fundadora de su independentismo. Para los nacionalistas catalanes 1714 marca el fin de la libertad de Cataluña.

El izquierdismo se nutre de su propia historia y mitología (llamaremos izquierdismo a ese conglomerado radical de distintas siglas. La izquierda moderna y sensata -si es que queda algo de ella- no entra en ese vocablo). Perdieron ellos también su guerra contra la “España eterna” (reaccionaria, nacionalcatólica…). 1939 es la fecha del derrumbe de la República.

Todos estos grupos perdieron en distintos momentos y circunstancias su “paraíso” terrenal (o elaboraron posteriormente esa visión). Todos ellos quieren ahora volver a entroncar con la época de su expulsión de su particular paraíso perdido. 

1- Los musulmanes quieren volver a 1492 cuando todavía eran dueños de Al-Ándalus.

2- Los nacionalistas catalanes quieren volver a 1714 (lo cual, dicho sea de paso, es un absurdo ya que ahora tienen mucha más autogobierno del que pudieron haber tenido nunca en el pasado), cuando eran “libres” y “soberanos”, según la mitología catalanista.

(Los nacionalistas vascos directamente quisieran volver a los tiempos puros de los orígenes no contaminados por el “españolismo”, a la búcólica y preindustrial Vasconia. Su mitología es la de los tiempos legendarios de los bosques, las brumas y los arados tirados por bueyes).

3- Los izquierdistas quieren volver a 1939 para prolongar la guerra civil y finalmente vencer a Franco.

Todos anhelan reencontrar el camino de vuelta a su destino truncado, sueñan con el regreso de su victoria arrebatada, de su mundo destruido, de sus sueños rotos…

Todos quieren volver al pasado. No puede ser más claro. Están vueltos hacia el pasado. Su proyecto de futuro es la restauracion del pasado, su particular pasado. ¡Y qué pasado! Se trata de los episodios más oscuros, turbulentos, agitados y sangrientos de nuestra historia.

El motor de esas tres corrientes es el revanchismo histórico, la voluntad de “arreglarle las cuentas” a España. El programa político de todos ellos es el desmantelamiento de la nación española, la culpable de su frustración nunca superada. Aunque sus proyectos son en sí antagónicos en más de un aspecto, de momento los une el lazo de su odio a España y la posibilidad de poder sumar fuerzas contra ella.

Todas esas fuerzas disolventes tienen en común su obsesión por el pasado, su rechazo de la realidad, su malestar con el presente y su negación y odio contra España. Estos tres grupos se unirán (se han unido ya) en su voluntad de destruir España, trabajando juntos y/o por separado para la consecución de su objetivos común: “borrar” España. Su incompatibilidad con España es total y ya no disimulan su intención de fracturarla para ponerla de rodillas y finalmente aniquilarla.

No estará de más recordar que en tiempos recientes, en España la violencia de origen político ha sido la obra exclusiva de esos tres grupos mencionados: el nacionalismo periférico (Eta, Tierra Lliure y algunas formaciones menores más…), el izquierdismo (Frap, Grapo…) y el islamismo (Estado Islámico, Al-Qaeda…). La cobardía y la debilidad del gobierno actual, la fragilidad creciente de la nación española, desarbolada y entregada a las turbulencias políticas y sociales, servirá de poderoso acicate para envalentonar a sus enemigos históricos, que sienten su presa agotada y vencida, presta a ser entregada a la voracidad de los que esperan repartirse sus despojos. 

Estamos asistiendo a una enorme regresión histórica, preñada de desorden, violencia y derramamiento de sangre. Estamos ante los prolegómenos de una crisis histórica mayúscula. Nuestro futuro es el pasado que viene.

Yolanda Couceiro Morín

7 octubre, 2017

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