Opinión

Rajoy, el ritmo del triunfador

Mariano Rajoy llegó a la política cuando muchos españoles le ignoraban y lidió la crisis del Prestige como si tuviera todos los días una crisis en su despacho. Dicen que alguien cercano a él le propuso hacer algo a raíz del atentado en las Torres Gemelas. Y que Rajoy alegaba: “Esperemos un poco a ver qué pasa”. Esperaron un poco y cayó la segunda torre. -Ha caído la segunda. Habría que hacer algo-. “Esperemos un poco a ver qué pasa”. Esta anécdota, no es una crítica al Presidente sino un dato sobre su personalidad política y humana.

La característica principal de Rajoy es la calma, la templanza, la espera. A eso se le llama ritmo del triunfador. Vemos su semblante contenido, recibiendo con paz la marejada catalana. Y no es que Rajoy ponga cara de estar soportando una catástrofe, sino que espera un poco a ver qué pasa, como hizo con el Prestige y con las torres de Manhattan. No es que Rajoy sea un cachazudo ni  un perezoso de la política. Es que este registrador de la propiedad eligió su carrera a compás de su temperamento y siempre encuentra tiempo y espacio para hacer una ironía sin perder una frase ni una torre.

Puigdemont y sus secuaces se han levantado contra él, y no sólo porque tenga razón al defender la unidad de España, sino porque sabe llevar su razón por la vida con sosiego, pericia y optimismo. Rajoy es uno de esos tipos que se encuentran a gusto dentro de sí mismos y por eso no molestan a los demás con gritos, ataques de nervios ni con violencias verbales que sólo sirven para poner las cosas peor. Puigdemont y su camarilla han desplegado todos los recursos anticonstitucionales, irregulares, ilícitos, turbios, e ilegales contra Mariano Rajoy, que es el Presidente de España, pero no un nacionalista ni un nacionalismo, que es como quisieran verle y entenderle ellos.

Hoy es perturbadora la actuación de este político frente a la manada independentista. Contemplamos hasta qué punto el registrador no viene a registrar nada, sino sólo a esperar un poco hasta que se caiga la torre. Es un fracaso independentista el no haber entendido ni querido entender a un hombre como Rajoy. Hay quién asegura que cuando la política da un hombre excepcionalmente sereno, acostumbra a desecharlo.

Por lo visto, Puigdemont y sus cómplices, también.

Por Marisa Arcas

@marisaarcas

8 octubre, 2017

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