LifeStyle

Las gafas graduadas (made in Spain) que rompen esquemas en el e-commerce

                Hace ya años que la sociedad española, comercialmente madura, ha dejado de asociar el ‘low cost’ con una calidad manifiestamente mejorable. Al contrario, el consumidor con frecuencia se topa con artículos a precios más que razonables de un nivel y un diseño espectacular; y el fenómeno obedece básicamente a que hay productores que para poner en manos de su cliente el producto reducen de forma innovadora la presencia de intermediarios (¡bingo!).

                Ése es el secreto del éxito (uno de los que se pueden contar) de ‘Ralph and Marth’. Gafas graduadas en tienda online, con la posibilidad de probarlas en casa durante unos días, y con una variedad de monturas que no hace precisamente fácil la elección. ¡Por fortuna! Con un look de lo más actual y con el sello ‘made in Spain’, esta firma está rompiendo esquemas cuando apenas acaba de nacer.

                Con un altísima calidad de planchas de acetato y metal, alejadas del plástico inyectado que usan sus competidores, con lentes utilizadas procedentes de un laboratorio español, ‘R&M’ ha hecho una apuesta desde el inicio por crear tendencia, por buscar un toque personal en un complemento tan de moda y que claramente va a más. De sol, para el día a día… con una galería de cristales ciertamente llamativa, las gafas que están revolucionando desde Andalucía el sector óptico están llegando a una amplísima gama de clientes gracias al e-commerce, una fórmula de venta que sin duda está adecuando la oferta de bienes y servicios al consuidor moderno y exigente del siglo XXI.

                Rafael y Marta, Marta y Rafael han encontrado un nicho y lo han llenado (en ello están) con sus primeras colecciones, donde hay cabida para el retro-vintage, los contrastes y los degradados en el color, la pasta y el metal… todo de acuerdo con unos modelos que hoy perfectamente se pueden ver en las pasarelas internacionales más punteras. Todo al alcance de la mano… ¡y del bolsillo!

Alejandro Entrambasaguas

 

1 enero, 2018

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