Opinión

Las bestias del fútbol

Ultras de Fratria durante un encuentro de la liga rusa del Spartak de Moscú.

Se pretende encuadrar el problema del enfrentamiento entre furibundos seguidores de los clubes de fútbol en el ámbito exclusivo de esos clubes y el de las autoridades deportivo futbolísticas; o sea, las Federaciones nacionales y la internacional UEFA. Cuando la realidad apunta a que esto va bastante más lejos que el mero etiquetado de estas bandas, cada vez más numerosas y peligrosas, como ultras o fanáticos incondicionales de los colores de un club de fútbol. En la confrontación habitual y tradicional del fútbol es, ha sido, concebible y aceptable cierto grado de fanatismo deportivo sin conexión o identificación con otras finalidades, pero lo que esta sucediendo últimamente es bastante más grave y no identificable con el eterno y manoseado término “ultra”, entendido como políticamente afectos a la extrema derecha, además, como pretexto, de a su pretendido Club predilecto, al que no hacen más que perjudicar en su imagen.

Ahora estamos dándonos cuenta y se nos está informando que se trata de bandas numerosas de violentos, encuadrados y adiestrados como tales, ferozmente entrenados en la lucha personal y colectiva, que hoy se enfrentan a grupos parecidos o iguales en ciudades y naciones distintas a las suyas con el pretexto del fútbol pero que cualquier día pueden estar disponibles para hacerlo por motivos o en nombre de motivaciones distintas al fútbol y al deporte en general. Ya, en estos momentos, alcanzan tal cota de violencia que están produciendo gravísimos disturbios callejeros no sólo en los aledaños de los estadios de fútbol sino en cualquier lugar de las ciudades que los albergan y en días y horas distintas a los/las de los partidos que utilizan como pretexto. Yo los veo tan peligrosos como “bandas mercenarias en oferta” para ser utilizados con otras finalidades.

Semejante pre-delictivo comportamiento no ayuda a descartar que los miembros de esos grupos comparezcan en cualquier momento ARMADOS. Porque el dinero, no les es ajeno ya que mucho se necesita para sus desplazamientos, alojamientos y lugares para sus reuniones de entrenamiento y adiestramiento para la violencia y la lucha callejera. Cabe, pues, preguntarse qué/quienes están detrás de todo este tinglado de grupos violentos, cada vez mas extendidos por todo el mundo y que pueden ser utilizados para cualquier otra finalidad, armados o desarmados, política, racista, con pretextos seudorreligiosos o vaya usted a saber. Ante semejante y no tan extraño fenómeno -la violencia por desgracia constituye  patrimonio deseado y añorado por porcentajes importantes del género humanos en estas ya prolongadas etapas sin guerras internacionales o globales- poco es lo que pueden hacer los Clubes de fútbol y sus Federaciones, más allá de identificar a estas personas, expulsarlos de las filas de sus socios o sancionarlos económicamente.

Y eso no impediría/impedirá la permanencia de tales individuos en tales grupos puesto que su “actividad” principal no es la presencia y griterío/alboroto en los campos de fútbol, sino la lucha callejera, en búsqueda del liderazgo de la brutalidad, con otros grupos de parecida o idéntica calaña. Claramente ya no se trata de un problema de enfrentamiento entre socios y seguidores de equipos de fútbol; se ha convertido en un grave problema de orden público e incluso más allá, como acabamos de comprobar en la confrontación en Bilbao de los “violentos moscovitas”, tras el Spartak de Moscú, y los más violentos aún del “Herri Norte”, tras el Athletic de Bilbao, en la que la Policía y Fuerzas de Seguridad no pudieron impedir el tremendo espectáculo en la calle. Así que, insisto para terminar, BANDAS VIOLENTAS MERCENARIAS EN OFERTA.

Manuel Monzon  

5 marzo, 2018

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