Editorial, Madrid, Opinión

El Empecinado y La Costurera

Han bastado unas pocas horas para dejar patente que Pedro Sánchez era un problema menor. El mayor es que, en el poszapaterismo, el PSOE no ha tenido rumbo, ni estrategia, ni mensaje, ni equipo, ni por supuesto líder. De ahí que siga en caída libre y sin un fondo que hoy por hoy sea atisbado ni por supuesto palpado.

Los errores (aunque Sánchez los ha cometido a cientos y se haya encelado en ellos) no han sido una cuestión personal, patrimonio del ya ex secretario general. Se han multiplicado por doquier y han corrido en paralelo a los casos de corrupción que (con carácter de Guiness en Andalucía) han minado paso a paso la credibilidad de los socialistas: no se olvide que en la finca de Susana hay del orden de 600 imputados en decenas y decenas de tribunales.

En ocasiones para arreglar las cosas lo mejor es que se tuerzan del todo. Pero no es éste el caso. Básicamente porque tras las artimañas y las mentiras de El Empecinado comienzan a aflorar las artimañas y las mentiras de La Costurera. Ésta quién sabe si de mayor calado y tamaño.

Precisamente la primera trola de “los regeneradores” (que repiten de aquí para allá como loros o niños de parvulario)  es que haya que “coser” el PSOE. Sólo se puede coser algo que se ha descosido, tirando de las costuras, completando un trabajo minucioso y técnico que a veces ni deja huella y que puede ser perfecto. Pero el partido del puño y la rosa no se ha descosido: está hecho jirones, porque sus facciones no han entrado en ningún tira y afloja: se han despellejado en público, en directo, en modo “minuto y resultado” aplicando métodos descarnados, torpes, irresponsables, de nuevo pueriles.

A Susana Díaz no le importa más España que a Pedro Sánchez. A ambos les importa el poder, a ambos les importaba controlar el PSOE, a ambos les importaba mantener bien colocadas y nutridas a sus mesnadas. Ni había patriotismo en el uno ni en la otra. El camino en la izquierda no se despeja: está hoy más embarrado y empiezan a aparecer heridos que son pisados, arrastrados y empujados a la cuneta por sus camaradas. Nada nuevo bajo el sol: para los socialistas, España siempre puede esperar.

 

4 octubre, 2016

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *