Actualidad, Madrid

Cabify, de fiesta ante el ocaso del taxi en Madrid

Es la crónica de un éxito anunciado. Esencialmente en Madrid. El de Cabify. No sólo por méritos propios sino por deméritos del contrario, un sector del taxi anclado en la prestación de sus servicios aún en el siglo XX y poco amante de la libre competencia que distingue a una sana sociedad de consumo, algo que está pagando cada día.

Cabify cumple este octubre cinco años desde que su fundador, Juan de Antonio, le diese forma a una idea que no ha dejado de crecer y crecer, de expandirse de ciudad en ciudad y que hoy se instituye en una compañía valorada en cerca de los 300 millones de euros.

En la capital de España no ha dejado de comerle terreno al taxi (que encara con fuerte velocidad su ocaso) y los directivos de la compañía aseguran, en celebrada metáfora, que van en un coche sin freno.

Basta con asomarse a las redes sociales para certificar el grado de satisfacción alto de los clientes que se aventuran a usar la compañía: un chófer privado “low cost” en precio pero “high quality” en prestaciones. Siempre en la ley, sin tacha. Han sabido llenar un vacío que existía dado el cuasi-monopolio del taxi en las grandes ciudades y las quejas amontonadas sobre un servicio que en demasiadas ocasiones se prestaba en condiciones más propias de otras sociedades y otros tiempos.

En plena fiesta, en Cabify son plenamente conscientes de su atractivo para los usuarios: por las tarifas fijas por kilómetro (no por tiempo), por la posibilidad de realizar una reserva con antelación, por el servicio de atención al cliente 24 horas, por la limpieza, por la calidad de los conductores. Quieren entender la movilidad de manera “eficiente y amigable”. Y el viento está soplando, en cada carrera, felizmente a su favor.

 

 

20 octubre, 2016

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