Gastronomía

Hay italianos que llegan… para quedarse

Madrid es una capital que gastronómicamente hierve. Locales que vienen y van, que desaparecen para hacerse visibles en el extremo opuesto de la ciudad, establecimientos que acometen reformas que les llevan a presentarse ante los comensales no como distintos sino casi opuestos en sus ofertas en espacios de tiempo cortos.

Hay una especie de propuestas que, desde el minuto cero, se palpa que llevan el marchamo de lo que funciona; o sea, que llegan para quedarse. Es el caso de la que llega frente al Retiro con la marca Fina Catalina. Un italiano con encanto, con hechuras, con una estética muy cuidada que lo hace confortable, coqueto, propicio para largos encuentros pero no menos para almuerzos de ida y vuelta en medio de jornadas de trabajo maratonianas.

El espacio y la atmósfera suma. La materia prima y la cocina hacen el resto. Nos encontramos ante una de esas cartas con las que apetece repetir, variar, picar por aquí y por allá. La ensalada Cosa Nostra (rúcola, bacon, nueces, balsámico y parmesano) comparece desde una receta tradicional con un toque extremadamente sabroso.

La burrata al tartufo se presenta como un plato delicado pero, al mismo tiempo contundente. El risotto, elaborado al momento (dicen en ‘el Fina…’ que no se sabe si por culpa del cocinero o por el tiempo de cocción del arroz) adquiere dimensiones notables en el paladar. Y tiene todo el sentido, desde luego, que las pizzas emerjan como plato estrella: por originales combinaciones de ingredientes y… en efecto, por una masa que encandila.

Chapeau por una decoración tradicional, actual, esmerada… que se ajusta a la calidad de un servicio de nota muy alta. ¡Avanti!

Marisa Páramo

 

15 marzo, 2017

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