Opinión

El pitorreo nuclear en el orden mundial

(iStock)

Desde el término de la II Guerra Mundial en 1945 se acordó, acordaron los autodenominados “cinco grandes”, a la vez autoproclamados miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU y para siempre – EEUU, la URSS, China, Reino Unido y Francia -, que ellos solos tendrían derecho a ser potencias nucleares militares. Para evitar la extensión de semejante e injusto privilegio se inventaron el Tratado de No Proliferacion de Armas Nucleares (TNP), que no consiguieron que firmaran todos los demás países. Entre los que no firmaron se encontró España; más tarde me referiré a ello. Pero la realidad es que, con TNP o sin él, gran parte de los que pudiéramos llamar “países conflicto” lo ignoraron e hicieron lo que les dio la gana.

Así, se auto-convirtieron en potencias nucleares militares India y Pakistán, precisamente en un momento de conflicto y confrontación que bien pudieron desencadenar una catástrofe. Después, aunque de “tapadillo”, también se auto-convirtió en todopoderosa potencia nuclear militar en Oriente Próximo el siempre “consentido” Israel por los grandes poderes mundiales no musulmanes. El Irán jomeinista se sumó/sigue sumándose a la “fiesta nuclear militar”, y no digamos la enloquecida Corea del Norte.

¿Ustedes entienden semejantes consentimientos de hecho, insisto que con TNP o sin él?. Yo desde luego no, como nunca he entendido la sumisión de España, mucho más cercana a las grandes potencias que las antes citadas por “autoc-onversión”, y sin embargo resignada al papel de potencia de segundo orden, con unas Fuerzas Armadas en número mínimo y sin el respaldo nuclear, cuando en el umbral democrático de la transición sí se intentó tenerlo.

Allá por 1977, cuando tenía lugar el proceso de transición y democratización, y se gestaba la Constitución, también se abordó por el entonces Alto Estado Mayor – hoy Estado Mayor de la Defensa – la redacción del primer Plan estratégico Conjunto. Simultáneamente era por entonces Director General de Energía Nuclear el Teniente General Olivares Baqué, procedente del Arma de Ingenieros del Ejército de Tierra. Combinadas ambas circunstancias se decidió incluir en el PEC mencionado el llamado “Proyecto Islero”, para dotar a España del arma nuclear, teniendo en cuenta que no éramos firmantes del TNP.

Pues poco tardaron nuestros “amigos/aliados” norteamericanos en prohibirnos semejante intento y obligarnos a firmar el manoseado Tratado de No Proliferación tantas veces citado, quedándonos militarmente en una vergonzante segunda fila militar, a las órdenes sumisas siempre de los Estados Unidos, tanto en la OTAN como a través del Tratado bilateral vigente.

General Monzón

5 septiembre, 2017

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