Opinión

El PDCAT: la clave de todo este lío

A pocas horas de la constitución del Parlament de Catalunya y la posterior investidura del President de la Generalitat seguimos todos sumidos en la insistente incertidumbre de llevar a esa Presidencia al huido Puigdemont. Todos los Partidos catalanes y nacionales creen decir cosas coherentes pero la verdad es que todos están contra todos, salvo esa complicada coyunda entre Ezquerra Republicana y los “Junts”. Lo de Puigdemont, y él es el primero en saberlo, es inviable, increíble e imposible sin estar aquí. En estas condiciones  los separatistas  no parecen contemplar otra alternativa ni los unionistas ofrecen ni pueden ofrecer alternativa alguna. Todo son buenas palabras respecto a la necesidad de un President y un Govern que de verdad gobiernen, pero nadie pone sobre la mesa una solución generosa que es lo que este problemón catalán pide a gritos.

¿Cuál podría ser esa solución? Pues sólo una que salga/saliera del seno del PDCAT, modernas siglas de la antigua Convergencia pujolista moderada, renunciando a su obsesión por Puigdemont y ofreciendo como candidato otro nombre moderado del Partido, capaz de encabezar un Govern que sin renunciar a su emocional independentismo esté dispuesto a una solución transitoria de armonía y concordia mínimas, en emergencia, hasta ver como se puede solucionar el nuevo y definitivo e irrenunciable encaje de Catalunya en España y sin seguir adelante con el “process” rebelde, delictivo e ilegal que es lo que significaría  Puigdemont.

Es decir, un candidato del PDCAT, sí, pero que haga posible la paz y la solución en paz, frente a la falsa alternativa Puigdemont  que es equivalente a la guerra civil, de momento sin violencia sin que nadie, con esta ceremonia de la confusión, sea capaz de saber hasta cuando podrá ser evitada. Guerra inevitable entre “cientocincuentaycinquistas” y sus adversarios “víctimas de la represión”. Puigdemont adquiriría una tala de político de verdad si fuera él quien sugiriera está solución de otro candidato moderado de su Partido,tipo Santi Vila, por ejemplo,  mínimamente aceptable para todas las fuerzas políticas, en pro de la paz y la búsqueda de la imprescindible concordia.

Empeñarse en la confrontación pura y dura entre el independentismo y el antindependentismo no conduce a nada para solventar la fractura sociopolítica catalana. Lo primero que se necesita no es ni insistencia en posturas antitéticas ni huidas ni “espantás” increíbles si no es por el interés inmediato. Lo que se precisa es GENEROSIDAD en busca de una solución de mínima armonía y concordia para, una vez conseguida,buscar la definitiva para garantizar la unidad de España compatible con el sentimiento emocional independentista, tan digno como falto de realismo.

Lo que propongo en estas lineas parece mucho más conveniente y necesario a la vista de las duras sentencias judiciales del caso Palau que han puesto en la picota  delictiva a toda la Convergencia, anterior al PDCAT. Es la Convergencia/ PDCAT  la que ha liderado y alimentado este lío y son ellos quienes tienen el deber moral de solucionarlo.

Manuel Monzon

20 enero, 2018

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