Opinión

Los ofensivos contratos multimillonarios del fútbol

 
Sí, estupendo que el tal Cristiano Ronaldo abandone España y el Real Madrid porque, con independencia de su indudable clase futbolística, no se trata de alguien recomendable. Es uno de los más protagonistas del escándalo dinerario del fútbol, al que dejando aparte el fanatismo de los seguidores no se comprende como las cacareadas autoridades democráticas no meten mano de una vez, siendo así que muchos de los más destacados jugadores, con su secuela de representantes, directivos etc, etc… han sido señalados como no ya grandes sino enormes defraudadores de la Hacienda Pública.
Con independencia de ese aspecto corrupto/defraudador es que parece mentira que nadie levante la voz contra las inmensas cantidades de dinero que se barajan en este mundillo futbolero económico. Ha sido nada menos que el New York Times el medio de comunicación que hablando del traspaso de Ronaldo y sus cuentas con Hacienda nos hecho saber que con la cantidad defraudada por el portugués se hubiera podido pagar durante un año el sueldo de ochocientos profesores de enseñanza primaria y media y se hubiera podido tratar de cáncer en el mismo período a mil personas, lo que por si sólo da una idea de la locura reinante en el ambiente futbolero sin que tanto político inquieto por las desigualdades sociales haya querido reparar en esta injusticia brutal.
Por lo demás y como aficionado al mal llamado deporte rey, celebro que este individuo desaparezca de los terrenos de juego españoles que su chulería resultaba insoportable para tantos como yo, sobre todo por que preferentemente se manifestaba con sus compañeros y rivales mas modestos y sencillos. Desde el punto de vista sentimental aún resulta mas repugnante comprobar que estos “superjugadores” no llegan a sentir amor por lo colores de equipo/club alguno, que bien saben que han de recurrir a unas primas de retención y a unas revisiones de contrato multimillonarias que si consiguen que este o aquel continúen lo convierten en amor y cariño a unos colores que para nada tienen, salvo honrosas excepciones como la de albaceteño Andres Iniesta.
Así que bendita la hora en que dejaremos de ver en los campos españoles la sonrisa engreída y despectiva de este chulángano supermillonario y delincuente fiscal convicto, confeso y condenado a dos años de prisión que parece seguro no cumplirá “por un extraño acuerdo con Hacienda”, al alcance de nadie puesto que su libertad será a cambio de otras gigantescas montañas de dinero. Con estos millonarísimos podría ensayarse lo que hacia Franco con los de entonces, a los que llamaba a capítulo privado y les ordenaba “tu me construyes una refinería en tal sitio” y tu “financias la construcción también de un aeropuerto en tal zona de gran desarrollo turístico”. Les juro, aunque no voy a dar los nombres que lo que acabo de reseñar ocurría/ocurrió. Y eso si que era gravar a las mayores fortunas sin maniobra evasiva posible. En fin, amigos NO ROTUNDO A ESOS MILLONARÍSIMOS.
Manuel Monzon
13 julio, 2018

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