Actualidad

La paranoia de las sectas religiosas: convivir con un hijo muerto

Un matrimonio afroamericano convivió durante un mes con su hijo menor de 7 años sin vida. El sentido de esta adoración de los padres y dos hermanos ante un ser inerte va más allá de constituir un sistema de defensa ante la no asimilación de la realidad, ante un shock traumático.

La pertenencia de la familia a la iglesia pentecostal nos dio la clave al sostener que el poder de la oración y del pastor poseído por los dones y carismas del Espíritu Santo a través de la imposición de manos podrá curar enfermedades e incluso resucitar. Curanderismo y sectas religiosas van unidas.

La raíz de estas creencias destructivas comienza en reuniones colectivas donde los espasmos musculares, el caerse temblando con conductas similares a los consumidores de la droga caníbal son habituales. La frase repetida, “el tiempo de los milagros no ha pasado”, evidencia un lema que a través de un histerismo, de una hipnosis colectiva dará sus frutos. Alucinaciones en masa dándose el factor clave para dejarse hipnotizar, o sea, la confianza en el que lo hace. Provocará desmayos. Por supuesto, locura.

Debería primar el razonamiento sobre el fanatismo, la medicina curativa sumada a la positividad, por supuesto, frente a la ignorancia y el culto a lo desconocido. Dos menores en soledad y otro muerto, y una posible condena por homicidio imprudente. Habrá que plantearse una pregunta: ¿es eso religión?

11 enero, 2016

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *